EL CLIMA

Las condiciones climatológicas específicas que caracterizan el cultivo de la vid en la Ribera del Duero tienen gran influencia a lo largo del ciclo vegetativo de las viñas, desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de la planta y la maduración de la uva. De esas especiales condiciones depende, en gran medida, la calidad de los caldos obtenidos.

La climatología de la Ribera del Duero se caracteriza, en líneas generales, por una pluviometría moderada-baja (400-600 mm como promedio de lluvia al año) que, unida a sus veranos secos e inviernos largos y rigurosos, y con acusadas oscilaciones térmicas a lo largo de las estaciones, la enmarcan dentro de un clima mediterráneo, cuyo carácter primordial es la continentalidad.

La temperatura y la disponibilidad hídrica son los elementos climáticos más importantes para el desarrollo de la viña.

Se precisa un periodo prolongado de suaves temperaturas para conseguir madurez. El desarrollo metabólico de la viña comienza con temperaturas superiores a los 10º y realiza su ciclo de fotosíntesis con medias de entre 15º y 30º. Una diferencia significativa de temperatura entre el verano y el invierno permite que la viña entre en reposo. Con temperaturas por encima de 35º la planta detiene el proceso de maduración y las heladas de invierno por debajo de los -15º pueden matarla. Los cambios de temperatura entre el día y la noche (amplitud térmica) también afectan de forma significativa a cómo las uvas maduran. Si la variación es pequeña las uvas carecerán de acidez, mientras que si la diferencia es grande las uvas presentarán un mejor equilibrio y retendrán la acidez.

Asimismo, conviene saber que cada 100 metros de altura sobre el nivel del mar se reduce la temperatura media en aproximadamente 0,6º C, así como que plantar en una colina con determinadas orientaciones reduce la exposición del viñedo al sol (la insolación es otro elemento clave puesto que es el motor de la fotosíntesis).

La orientación del viñedo y de las hileras de viñas, así como su separación, los distintos sistemas de poda y el manejo de la masa foliar para aumentar o reducir la exposición y el aireado de los racimos, son elementos clave encaminados a optimizar el efecto de la luz del sol. Las decisiones relativas a estos elementos dependerán de las variedades plantadas ya que cada una de ellas presenta diferentes patrones de vigor y crecimiento.

Para la viña, el aspecto relevante de las precipitaciones no es tanto el volumen, ya que hay grandes zonas vitícolas con precipitaciones muy altas o muy bajas, sino el momento del ciclo de vegetativo en el que estas se producen. Las lluvias de invierno ayudan a crear reservas, las caídas al inicio del ciclo pueden afectar al tamaño de la cosecha y las caídas antes de la vendimia pueden influir en la calidad ya que diluyen los azúcares y ácidos, además de romper el balance aromático de la uva. La consecuencia más temida de la lluvia es el riesgo de enfermedades fúngicas que pueden expandirse rápidamente por el viñedo y arruinar la cosecha.

En algunas zonas, las lluvias de otoño siempre se presentan. La única incertidumbre es cuándo, por lo que los viticultores deben asumir cada año el riesgo de decidir entre conseguir una mayor maduración o que la lluvia arruine su cosecha. Las uvas que se desarrollan en viñedos con climas más fríos, con maduraciones más largas, presentan por su parte aromas más complejos e interesantes, que se trasladarán a sus vinos. A pesar de que sea más difícil conseguir una maduración completa, los lugares de los que proceden la mayoría de los vinos más interesantes y buscados se encuentran en zonas de clima marginal para las variedades que tienen cultivadas en sus viñedos.

Dado que las distintas variedades de uva presentan diferentes ritmos de maduración, es una decisión muy importante para el viticultor decidir cuáles plantará en su viñedo. En todos los climas habrá una serie de variedades que maduren más fácilmente y otras que supongan un reto; pero, además, hay que tener presente que algunas variedades son más tolerantes en cuanto a los extremos climáticos en los que se desarrollan. La franja de temperatura media en la que maduran algunas variedades es mayor de la que presentan otras, que solo alcanzan la madurez óptima en una estrecha franja de temperatura.

Temperaturas medias y precipitaciones

La «máxima diaria media» (línea roja continua) muestra la media de la temperatura máxima de un día por cada mes de Trus. Del mismo modo, la «mínima diaria media» (línea azul continua) muestra la media de la temperatura mínima. Los días calurosos y noches frías (líneas rojas y azules discontinuas) muestran la media del día más caliente y noche más fría de cada mes en los últimos 30 años.

Temperaturas máximas

El diagrama de la temperatura máxima en Trus muestra cuántos días al mes se llega a ciertas temperaturas.

Cielo nublado, sol y dias de precipitación

El gráfico muestra el número mensual de los días de sol, parcialmente nublados, nublados y con precipitaciones. Los días con menos de 20% de cubierta de nubes se consideran como días soleados, con 20-80% de cubierta de nubes como parcialmente nublados y más del 80% como nublados.

Cantidad de precipitación

El diagrama de precipitación para Trus muestra cuántos días al mes se alcanzan ciertas cantidades de precipitación.

Velocidad del viento

El diagrama de Trus muestra los días por mes durante los cuales el viento alcanza una cierta velocidad.

Rosa de los vientos

La Rosa de los vientos para Trus muestra el número de horas al año que el viento sopla en la dirección indicada.